Carolina Harboe

Silence

El silencio entre las notas musicales

Escribo esta entrada a mi blog pocos días después de haber ido a ver a un grupo musical en directo y volver a casa vibrando de la experiencia.  Es un grupo que se formó en los ’90 y marcó mi adolescencia.  Pusieron banda sonora a lo que estaba viviendo en ese momento y veo ahora reflejado en mis dos hijos adolescentes a los que estoy intentando acompañar de la forma más consciente posible (¡A ratos, no tengo claro que lo estoy consiguiendo!).

Volviendo al tema musical, esta experiencia del directo…

Nota: El grupo en cuestión, si te lo estás preguntando, es Garbage y tengo que decir que Shirley Manson con sus 59 años está más Diva que nunca ¡Viva el poderío que emiten algunas mujeres en la 2ª mitad de su vida!

…me hizo reflexionar sobre el impacto que tiene la música en mi vida.  Estoy segura que muchos de los que me leéis sabéis de lo que hablo.  La música es unos de los placeres de la vida, equiparable, en mi opinión, a comer, al contacto físico o al movimiento físico, por ejemplo.  

Dicho esto, la música no tendría sentido si no hubiera instantes discretos y, a veces, no tan discretos de silencio.  El descanso entre notas musicales es clave para transmitir algo y hay artistas que juegan con ello de una forma muy divertida. 

Ejemplo: All I Really Want de Alanis Morisette en Jagged Little Pill literalmente ofrece el silencio como un reto.  Why are you so petrified of silence?  Here, can you handle this? [Sileeeeeencio]  Did you think about your bills, your ex, your deadlines? Or when you think your gonna die? Or did you long for the next distraction? 

Lo mismo pasa en la nutrición.  Ni en la Uni ni en el Máster de dietética y nutrición nos explicaron la importancia de espaciar las comidas, los peligros del excesivo picoteo ni del poder del ayuno.  

Obviamente, lo que pones en tu plato, cuándo comes es clave pero la frecuencia de las comidas también es un factor importante a tener en cuenta. Si no creamos los silencios en nuestra alimentación podríamos encontrarnos con: 

  • Un sobrecrecimiento bacteriano a nivel intestino delgado.
  • Una sensación de hambre constante.
  • Una falta de saciedad cuando comemos – no saber cuándo parar de comer. 
  • Una ganancia de peso indeseado y totalmente independiente de las calorías ingeridas.
  • Una  acumulación de toxinas por no dejar al hígado hacer su trabajo.
  • Una falta de fuerza digestiva por impedir la regeneración de la mucosa intestinal.

Porqué espaciar las comidas

Cuando nuestro cuerpo no está digiriendo, se le despiertan los siguientes mecanismos de acción:

  • El complejo migratorio motor es un grupo de músculos que se mueven de forma autónoma empujando residuos y microbios desde el intestino delgado al grueso.  Es el responsable de ese rugido estomacal que escuchamos cuando llevamos horas sin comer y ¡es una maravillosa limpieza innata intestinal!
  • La reducción de glucosa en sangre que ocurre unas horas después de comer, viene seguida de una bajada de la leptina – hormona de la saciedad.  Lo natural es sentir hambre de nuevo cuando toca comer pero si no permitimos la bajada de leptina debido a un picoteo repetitivo a lo largo del día, podríamos provocar una resistencia a la leptina – una incapacidad de sentir saciedad. Espaciar las comida permite una mayor sensibilidad a la leptina y, como consecuencia, un control mayor sobre las cantidades ingeridas.  Resumiendo, evitar el excesivo picoteo nos ayuda a no sobre-comer cuando fin comamos algo.  
  • Con respecto a la insulina, pasa lo mismo que con la leptina.  La reducción paulatina de glucosa al pasar horas después de la última ingesta viene seguida de una bajada de insulina.  Es como si se diéramos un “descanso” a los receptores de la insulina al no recibir la señal constante de esta hormona anabólica  El resultado será una mejor respuesta a la insulina cuando vuelva a pegar su pico en sangre posprandial.  Nos hacemos más sensibles a la insulina y así prevenimos mucha de las enfermedades que se agrupan bajo el paraguas de síndrome metabólico.
  • Cuando tu cuerpo no está digiriendo, puede iniciar el proceso de desintoxicación. En esto se basa el concepto de retiros de ayunos o ayunos prolongados.  Sabemos que movilizamos y excretamos más toxinas cuando ayunamos y no hace falta que sean procesos de días o semanas para sentir los beneficios ¡aunque te animo a probarlo alguna vez (bien acompañad@ y con previa preparación) porque es una experiencia intensa!
  • Cada vez que comemos algo se pone en marcha todo el proceso de la digestión.  Esto involucra la secreción de ácido estomacal, la activación de la pepsina gástrica, la secreción de enzimas pancreáticas y bilis en el intestino ¡y mucho más!  Inevitablemente esto provoca una ligera (y a veces no tan ligera) inflamación de la mucosa intestinal que se vuelve a recuperar una vez haya pasado el alimento a la siguiente fase del tracto digestivo.  Si estamos pidiendo la activación constante del proceso de digestión, absorción y excreción a nuestro sistema digestivo, no se puede reparar nunca y notaremos que perdemos la fuerza digestivas.  Esto lo comentamos todos mis clientes que se inician en el arte del ayuno intermitente: “Cuando rompo el ayuno, puedo comer mucha más cantidad y tengo las digestiones más ligeras”.  ¿Parece obvio verdad?  Si hace rato que no hemos comido, tu cuerpo debe aprovecharse al máximo de los nutrientes y calorías que entran por fin a tu estómago.

Por primera vez en la historia de la Humanidad, estamos comiendo 5 veces/día.  ¡Algunos clientes me piden perdón por no merendar!

Hemos llegado a estos tiempos modernos viniendo de etapas en la evolución humana durante las cuales teníamos suerte si comíamos una vez al día.  Nuestro cuerpo no está diseñado para 5 comidas y tiene la flexibilidad metabólica suficiente para funcionar aún habiendo pasado 4 horas de la comida anterior.  Solo hará falta recordarle estas funciones, si hace tiempo que no se practican.

Beneficios holísticos del ayuno

Durante las horas de “silencio” nutricional, se nota una mayor capacidad intuitiva y nos solemos encontrar que entramos en un  estado meditativo mucho más fácilmente.  Esto tiene un sentido evolutivo si nos imaginamos buscando dónde “cazar” o “recolectar” nuestra siguiente comida con la máxima agilidad posible.  

Además, tal y como he explicado antes, el cuerpo físico se regenera y se desintoxica durante las horas de ayuno.  Aprovecha la energía de las digestiones para otras funciones biológicas.  El sistema inmune funciona mucho mejor en ayunas – ya lo habrás notado con la falta de apetito que se une al resto de síntomas de una activación de nuestras defensas.  

¿Y el alma?  Qué efecto crees que tiene estos descansos de comida sobre el espíritu.  En muchas culturas y religiones se ha usado el silencio, la meditación y el ayuno como práctica espiritual. ¡Ahí te lo dejo!  ¿Tú qué crees que nos puede aportar en ese aspecto?