Hace tiempo que percibo la necesidad de ordenar mis ideas alrededor del tema de las alergias. Conversaciones de puertas para dentro de mi consulta, con amigos, con compañeros de trabajo y familiares me han ido regalando pinceladas de lo que se ha tejido para formar este artículo.
Definición convencional de las alergias
Primero, vamos a desgranar tal y como la ciencia define una alergia – la definición puede llegar a una complejidad inmensa y se ha ido actualizando a lo largo de los años pero, para lo que nos interesa en este texto, no nos es importante entrar en tanto detalle- es una reacción inmunológica ante una sustancia que suele ser inocua y que se puede manifestar de muchas maneras pero siempre con una base pro-inflamatoria:
- Manifestaciones en la piel como rubor, escozor, picores, eccemas, urticaria etc.
- Afecciones respiratorias como asma, tos, bronquitis de repetición y otras manifestaciones de la bronco-constricción, siendo la más grave la anafilaxia.
- Mucosidades y secreciones de varios índoles, normalmente, rinorrea o lagrimas en los ojos.
- Picores en general, en los ojos, en los pliegues, en la garganta, en los oídos….
- Reacciones digestivas como vómitos, cólicos y otros dolores abdominales, diarreas…
- Otros: Mareos, hinchazón en diversas partes del cuerpo, fatiga, hormigueo, palpitaciones, bajadas de tensión arterial.
La mayor parte de estos síntomas son resultado de la histamina y, por ello, se suelen recomendar anti-histamínicos como tratamiento médico. La histamina es liberada por unas células concretas del sistema inmune llamadas basófilos y mastocitos. Cuando ves en analítica que, en la serie blanca, hay activación de eosinófilos y/o basófilos, se puede sospechar que algún síntoma de alérgica le está afectando a la persona en cuestión.
¿Realmente son un “error” en el sistema?
Es altamente aceptado, a nivel social y científico, que las enfermedades alérgicas son resultantes de un “error” del sistema. El error no son las manifestaciones clínicas sino en la elección de “enemigo”. El polen, el alimento, la piel de ese animal, el metal etc. no suelen un problema para la gran mayoría de las personas sino solo para el pobre “alérgico” cuyo sistema inmune “se equivocó” y lo malinterpretó como una amenaza.
Lo preocupante es que se acepta sin más que un tercio de la población mundial presenta alguna manifestación de una enfermedad alérgica. ¿Qué está pasando con nuestros sistemas inmunes?
Entonces ¿en qué se basa es esa visión más integrativa de las alergias?
La visión integrativa de las alergias
De entrada, me niego a aceptar que, en un 30% de la población mundial, se ha equivocado el sistema inmunológico.
Para entender mejor el abordaje integrativo de una alergia, empecemos con suponer que no es un “error del sistema”. Entonces, se comprende que hay un objetivo detrás de que tengas malestar cuando entras en contacto con esa sustancia. Hay una parte de ti (física, bioquímica, emocional o energética) que quiere que te alejes de esa sustancia.
Personalmente, me encanta desvelar este tema en consulta porque es totalmente personalizado a tu historia vital y empodera enormemente ante la capacidad de superar la alergia. Eso sí, no hace falta que nos obsesionemos con buscar tú razón porque, a veces, no es necesario entender esta parte para superar la enfermedad.
Un ejemplo, ayudará a entender este concepto. Un familiar mío estuvo muy enamorado de una mujer y estuvieron casados muchos años. En todo ese tiempo de la vida en pareja, vivieron con gatos en casa. Cuando se divorciaron, este señor nunca llegó a aceptar el cese de la relación. Extrañamente, desarrolló una alergia a los gatos. Después de haber vivido con gatos durante décadas, ahora no puede acariciar a un gato sin sufrir un ataque de asma. Se podría interpretar que su cuerpo le defiende de todo entorno con gatos para evitar que le vuelvan a romper el corazón.
Modulación del sistema inmunológico
Lo que sí aceptamos es que una alergia, a igual que las enfermedades autoinmunes, son resultado de un sistema inmune hiperreactivo. La clave para superar entonces, una alergia, para ir bajando esos anticuerpos y minimizando los síntomas será en modular el sistema inmune. La medicina alopática suele suprimir directamente al sistema inmune con medicamentos como corticoides, por ejemplo. No se pueden tomar durante periodos largos de tiempo porque, como podrás imaginar, esto te puede dejar “en pelotas” ante alguna infección que realmente requiriera de una activación de tu sistema inmune.
En el mundo de la suplementación natural disponemos de muchísimas herramientas para modular al sistema inmune – literalmente se calman nuestras defensas sin dejarlas inútiles ante algún agente “invasor” ¡Una maravilla! Algunos ejemplos serían altas dosis de vitamina C, los beta-glucanos de las setas, la vitamina D, y probióticos específicos.
Relación entre salud intestinal y las alergias
Otra herramienta clave para modular al sistema inmune es sanar el intestino. El impacto que tiene el sistema digestivo sobre el sistema inmune es enorme, sobretodo, porque se trata de una superficie muy muy arrugada dentro de nosotros que si se estirase, tiene más de 32m2 lo cual es la mitad de la superficie de un campo de bádminton.
Todo lo que pasa por nuestro tubo digestivo, se considera que aún está “fuera del cuerpo” hasta que se absorba a través de la pared intestinal. Hay zonas en las que esta mucosa tiene solo una célula de grosor y está altamente irrigada por nuestros sistema sanguíneo y sistema linfático. Cualquier inflamación que pueda haber allí, como una disbiosis intestinal, una intoxicación alimentaria, o hiperpermeabilidad intestinal puedes imaginar que provocará una activación enorme del sistema inmunitario. Desde el punto de vista funcional o integrativo, un trabajo para sanar alergias suele comenzar por el tracto digestivo ¡y ahora entiendes porqué!
Se asegura la integridad intestinal.
Se corrige cualquier disbiosis que pueda haber.
Se desinflama si hace falta.
Se adapta la dieta a la capacidad digestiva de la persona, eliminando alimentos cuando no se toleran y/o ofreciendo enzimas digestivas como suplemento.
Se asegura un tránsito intestinal correcto con una consistencia saludable de las heces.
Con todo esto, observamos una modulación del sistema inmune lo cual puede ayudar muchísimo a las personas con alergias, a igual que las que sufren de enfermedades auto-inmunes.
A menudo, en el mundo de las terapias naturales, se pautan anti-histamínicos naturales para tratar las alergias. Si recordamos lo que acabo de explicar, se puede ver que, aunque libres de efectos secundarios, estas herramientas se quedan cortas. No están tratando la raíz personal del problema sino buscando suprimir síntomas.
En algunos casos en los cuales los síntomas son inhabilitantes, sustancias como la quercitina, el comino negro o la perilla, por ejemplo, pueden aliviar muchísimo mientras se trabaja la razón de base de esa alergia.
Abordaje integrativo de un caso de alergia
Si queremos abordar una alergia desde una visión funcional, resumiendo, vamos a tener en cuenta 3 “patas”
- El simbolismo que puede representar el alérgeno en cuestión para esa persona – desde la conciencia del porqué emocional/energético de la alergia se puede desprogramar, “explicarle” o “pedirle” al cuerpo que no es necesario que te defienda más, frente a esa sustancia.
- Necesidad de modular a un sistema inmune hiper-reactivo – cuidar el estado nutricional, eliminar toxinas que pudieran estar “irritando” al sistema inmune, atender a cualquier infección crónica y/o enfermedad auto-inmune.
- Asegurar una salud intestinal y digestiva impecable – microbiota equilibrada, dieta personalizada y/o ayudas digestivas si necesarias.
Desde mi experiencia profesional en estos años en consulta privada, debo reconocer que no se trata de “éxito asegurado” en todos los casos pero sí que se suele ver, como mínimo, una mejora de los síntomas y un aumento de salud general con este abordaje.
Mi primer caso de éxito al tratar una alergia con este abordaje, fue mi hijo que, tras recibir una vacuna cultivada en clara de huevo (ingrediente especificado en el prospecto), desarrolló una alergia a la clara de huevo.
Fue muy dramático porque los abuelos de EEUU estaban de visita para su ceremonia de nombramiento y él cambió drásticamente el ambiente de una comida familiar con un vómito proyectil lleno de sangre. No lo llegó a superar a los 3-4 años como se suele predecir desde la pediatría convencional pero, gracias a esta visión más integrativa de las enfermedades alérgicas que teníamos todos los que le rodeamos, a día de hoy (con casi 16 años) disfruta de una tortilla de patatas y un merengue tranquilamente.
Filosofamos sobre el simbolismo que la clara de huevo pudiera tener para ese pequeñín en su vida. Dejamos que él se quedara con lo que le pudiera resonar.
Desintoxicamos aluminio durante años – metal pesado que se añade precisamente para activar al sistema inmune y asegurar que el cuerpo fabrique anticuerpos ante lo que está presente ese ese pinchazo.
Cuidamos la integridad de la mucosa intestinal, no solo tras el daño provocado con la exposición involuntaria a la clara de huevo, sino en general. Tuvo una dieta ecológica, libre de aditivos alimentarios, bajo en azúcares añadidos, anti-inflamatoria y con mucha densidad nutricional. Equilibramos la microbiota una y otra vez – pieza clave en un sistema inmune bien modulado. Había etapas en las que dábamos un paso atrás pero, siempre las seguimos por otra etapa con 3 ó 4 pasos en adelante y, con el paso de los años, vimos con las IgE’s ante la clara de huevo fueron bajando.
¡Un caso de éxito total gracias a la perseverancia!
Espero que esta información te haya resultado útil. No dudes en compartir con quién crees que le pueda interesar.

