El primer día del año ¿realmente es el momento ideal para lanzarte de lleno en tus nuevos hábitos de salud?
Entiendo que, simbólicamente, dejamos atrás un capítulo y podemos aprovechar para que lleve consigo los hábitos que estamos preparados para soltar. Lo que no quisiera es que, por obsesionarte fijamente en la fecha del 1 de enero del año lo-que-sea, dejes pasar la multitud de otras oportunidades que se te presenta de vida para manifestar mejores versiones de ti mism@.
¿Cuándo comienzo…? ¿Cuándo es buen momento para ….? A rellenar con:
- dejar de fumar
- probar un proceso detox
- soltar el azúcar
- olvidarme del alcohol
- empezar a levantar pesas
- salir a correr
- empezar mi ayuno intermitente
- quitar el gluten de mi dieta…
¿Cuál es la tuya?
Este dilema se me presenta a diario en consulta cuando os estoy ayudando a alcanzar vuestras metas de salud.
Dos formas de motivar el cambio
He observado que hay tipos personas a las que les va muy bien la planificación. Necesitan fijar una fecha y visualizar el nuevo camino hacia ella. Se sienten más seguras para realizar el cambio, una vez hayan imaginando, con todo detalle, su vida sin ese vicio o con ese hábito nuevo.
Van formando una imagen de esa «nueva yo» que emergerá de dicho cambio y cómo será su vida. Se preparan para todo tipo de resistencias que puedan surgir y recogen herramientas – mentales, químicas (suplementos naturales u otros alimentos para sustituir), emocionales y sociales (red de apoyo) – para ayudarles en caso de que se encuentren con dichas resistencias.
En cambio, hay otras personas que prefieren no planificar.
Tienen en su mente consciente que, en algún momento, tocará hacer cambios pero no se comprometen en el cuándo ni en el cómo. Van rumiando sobre la posibilidad de soltar un «mal hábito» o aplicar un nuevo hábito saludable sin comprometerse. En algún lugar de su Ser, saben que lo harán y lo tendrán clarísimo cuando llegue el momento. Son esas personas que se levantan una mañana y, por primera vez en décadas, salen a correr lo cual inicia un entrenamiento para una media-maratón. O, de golpe, una tarde, en vez de encender el cigarro después de comer, tiran el paquete a la basura y se declaran «ex-fumador/a«.
Acabo de pintar dos escenarios muy extremos pero todos los tonos «grises» entre-medio existen. No tienes que sentirte identificad@ al 100% por ninguno de estos dos grupos de personas pero, mientras te acabas acercando a un estilo de vida más saludable ¡está bien!
Lo interesante es el progreso, no la perfección.
Aplica lo que puedas, cuándo puedas y tu cuerpo te lo agradecerá.
Si no te sientes preparad@ para dejar de fumar, el hecho de pasar de un paquete de tabaco industrial cada día, a 5 cigarros al día, de tabaco de liar, con tabaco natural y papel sin blanquear ¡ya es un gran paso!
Si te cuesta mucho dejar el dulce pero consigues dejar de lado la CocaCola diaria, la bolsa de chuches cada vez que vas al cine y el azúcar en los tres cafés quedándote con solo un croissant cada mañana para desayunar ¡te felicito!
En el tema de la alimentación, la perfección realmente no existe, y ¡tampoco es necesaria! La mejor dieta es la que eres capaz de seguir de una forma que no te estresa excesivamente.
Tengo clientes que sienten mucha vergüenza de venir a una visita control conmigo porque «No he sido capaz de aplicar todos los cambios que habías propuesto, Carolina». Sé que, hayas aplicado lo que hayas podido aplicar, es un avance en la dirección adecuada ¡y eso es lo más importante!
Volviendo al tema de «cuándo» empezar una rutina de salud nueva: notarás que tu cuerpo/mente/alma te pide hacer el cambio ¡es el momento! No tiene porqué ser un lunes ,a primera hora de la mañana, septiembre o el 1 de enero. Da igual que sea un jueves, a las 15h o en otoño.
Empieza una nueva etapa en tu vida
Dicho esto, a nivel energético-emocional, la sensación de final de etapa/principio de otra, se pueden aprovechar para motivarnos.
En el caso de las mujeres, nuestra fase folicular es un momento muy interesante para experimentar, probar cosas novedosas e iniciar nuevos hábitos. Esta fase empieza desde el primer día de sangrado y dura hasta la ovulación.
Es posible que te notes baja en energía durante la semana de sangrado y te cueste la idea de poner en marcha un nuevo hábito pero el movimiento se inicia de forma interna. En la semana de sangrado, se despierta una capacidad increíble de intuición. ¿Sabías que se ha visto que el cuerpo calloso que separa hemisferio derecho del izquierdo se vuelve más estrecho durante la menstruación? Esto podría explicar porqué es un momento ideal para detenernos físicamente y permitir un flujo interior de información y entendimiento. «Bajamos» información relevante para el nuevo ciclo que se está iniciando.
Mientras vamos recuperando nuestros niveles de energía (que alcanzan su pico en la semana de la ovulación) podemos tomar esa información y moverla al mundo. La fase folicular nos invita a:
- probar recetas nuevas
- disfrutar de una clase de prueba de ese deporte de riesgo
- experimentar en la cama con un juego sexual que no nos atrevíamos
- hacer una detox hepática profunda
- sentir plenamente la energía renovada de un nuevo ciclo que comenzó
Para las mujeres sin ciclo menstrual o los hombres, la luna creciente os ofrece la misma energía. ¡Aprovechadla! La luna creciente ocurre desde la luna nueva y dura hasta la luna nueva. ¡No será casualidad que el Año Nuevo chino siempre cae en la primera luna nueva de primavera! La primavera también trae la energía de «nuevos comienzos» después del invierno y, emparejado con la luna nueva, invita a dejar atrás «lo viejo» e invitar a «lo nuevo».
Busca un momento que, para ti, simbolice esto mismo. Puede ser que el mes de septiembre te trae la sensación de comenzar un nuevo curso. Hay personas que se sienten motivadas en pleno verano con el sol en Leo y la energía tan extrovertida que trae consigo. Tu cumpleaños puede ser fecha clave para reflexionar sobre las mejoras que quieres para tu vida.
En cambio, es posible que una pérdida o un «final de etapa» sea el detonador del cambio, en tu caso. Yo he visto como la muerte de un animal de compañía o un familiar deje un vacío que se rellena con nuevos hábitos. Lo mismo puede pasar con un despido del trabajo estresante, la pérdida de una amistad (que era una «mala influencia»), una mudanza de un alquiler demasiado caro o un pueblo sin oportunidades. Busca el tuyo.
Nota de la autora: he elegido una imagen de brotes y germinados para esta entrada a mi blog porque son la manifestación dietética de «nuevos comienzos». De una semilla o legumbre en estado de latencia, se le remoja para despertar toda su potencial. Con un baile concreto entre humedad y luz se inician reacciones químicas que liberan nutrientes para alimentar la planta que crece de la semilla. Es el único alimento que ingerimos en un estado tan vivo.



